Ansiedad y estrés

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad son aquellos que comparten características de miedo y ansiedad en exceso, asociadas a alteraciones conductuales.

Mientras que el miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, hablamos de ansiedad cuando lo que se produce es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Al menos esta es la distinción teórica, ya que es evidente que ambas respuestas se solapan.

Se calcula que en el mundo occidental, casi el 25% de la población (ni mas ni menos que una cuarta parte de la misma) sufrirá en algún momento de su vida un cuadro de ansiedad. Estos trastornos de ansiedad se diferencian entre sí según el tipo de situaciones, objetos o desencadenantes que inducen el miedo, la ansiedad o conductas para evitarlos, y también según el pensamiento o cognición acompañante. En todos ellos aparece un estado emocional desagradable y presentan síntomas fisiológicos a causa de una hiperactivación del sistema nervioso autonómico.

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Clasificación de los trastornos de ansiedad

La ansiedad viene a representar la tormenta de las emociones. En las clasificaciones psiquiátricas actuales se distinguen las siguientes categorías diagnósticas:

 

  • Trastorno de ansiedad por separación

Se trata de un trastorno en el que se produce una ansiedad excesiva ante el alejamiento del hogar o de las personas a quienes el sujeto que la padece está vinculado, esto es, es muy superior a la que se espera en individuos con el mismo nivel de desarrollo.

La prevalencia del trastorno de ansiedad por separación disminuye entre la infancia (un 4% en la población general entre 6 y 12 meses) hasta la adolescencia (un 1,6%) y en la edad adulta (del 0,9 al 1,5%). En las poblaciones clínicas infantiles tiene la misma frecuencia en varones que en mujeres, en cambio en población adulta es mas frecuenta en las mujeres.

 

  • Mutismo selectivo

Se trata de un cuadro que puede aparecer en la infancia, aunque se trata de un trastorno infrecuente, no parece variar según el sexo. Para poder realizar el diagnóstico se precisa que haya durado por lo menos un mes, aunque constituye una excepción el primer mes de escuela. Los afectados cuando se encuentran con otras personas, adultos o niños, presentan un fracaso constante para hablar. Este cuadro, como es lógico, interfiere en los logros educativos, laborales o en la comunicación social.

 

  • Fobias específicas

Una característica clave de este cuadro clínico es el miedo irracional a objetos o situaciones claramente circunscritos, que se denominan estímulos fóbicos. El miedo y la ansiedad son desproporcionados en relación al peligro real que el objeto o la situación conlleva. La prevalencia de este cuadro es de alrededor del 8% en el mundo occidental. Las mujeres se ven afectadas con mayor frecuencia que los varones, en una proporción de 2:1.

Los estímulos fóbicos pueden ser animales, el entorno natural y también la fobia específica a la sangre-inyección-herida.

 

  • Trastorno de ansiedad social (fobia social)

En este cuadro existe un marcado o intenso miedo a las situaciones sociales en las que la persona puede ser analizada por los demás, temiendo ser evaluado negativamente. Este temor se produce en prácticamente todas las situaciones que conlleven interacciones con otras personas, aunque el grado y el tipo de temor variarán en las diferentes ocasiones.

También es un trastorno que afecta más a mujeres que a hombres, hecho que se comprueba en distintos trabajos epidemiológicos. No obstante, estos estudios no son concordantes en cuanto a la frecuencia de la presentación de este cuadro clínico, que oscilan entre el 2,3 y el 7%.

El trastorno de ansiedad social se asocia con tasas elevadas de abandono escolar y con alteraciones del bienestar, el empleo y la productividad laboral, el nivel socioeconómico y la calidad de vida. A pesar de la magnitud del padecimiento y del deterioro implícito a este trastorno, la mitad de los individuos que lo padecen nunca buscarán tratamiento y si lo hacen pueden demorarse más de diez o quince años de haber experimentado los primeros síntomas.

 

  • Trastorno de pánico

El trastorno de pánico hace referencia a aquellos pacientes que sufren ataques de pánico (ataques de angustia) inesperados y recurrentes. Un ataque de pánico es una repentina oleada de miedo y/o malestar intensos que alcanza su máximo en cuestión de minutos, produciéndose durante ese lapso de tiempo cuatro o más de una serie de síntomas físicos o cognitivos.

Esto es, en el trastorno de pánico las crisis se repiten sin que existe una señal obvia o desencadenante en el momento de la aparición. La frecuencia y gravedad de los ataques varían ampliamente. Las personas que los sufren se preocupan de forma característica por las consecuencias o implicaciones que estas crisis pudieran tener en sus vidas.

En la población general, la prevalencia estimada anual para el trastorno de pánico en los países desarrollados oscila en torno al 2,5 y 3%. Las mujeres se ven afectadas con mas frecuencia que los varones, en la clásica proporción de 2 a 1. El trastorno de pánico se asocia con altos niveles de discapacidad social, ocupaciones y física, costes económicos considerables y una gran utilización de los recursos médicos. Presenta además una elevadísima comorbilidad con otros trastornos de ansiedad, síndromes depresivos y trastornos por abuso de sustancias, especialmente del alcohol. El trastorno de pánico además puede desembocar en el cuadro que describiremos a continuación, la agorafobia.

 

  • Agorafobia

Lo esencial de este trastorno clínico es un intenso miedo y ansiedad provocados por la exposición real o anticipatoria a una amplia gama de situaciones. Para realizar el diagnóstico se requiere que se produzca en a menos dos de las cinco situaciones siguientes:

  1. Uso de medios de transporte
  2. Encontrarse en espacios abiertos
  3. Hallarse en espacios cerrados
  4. Encontrarse de pie haciendo cola o en medio de una multitud
  5. Estar solo fuera de casa.

Al experimentar el miedo y la ansiedad desencadenados por tales situaciones, los individuos suelen experimentar pensamientos de que algo terrile podría suceder.

El porcentaje de personas con agorafobia que refieren ataques de pánico o trastorno de pánico antes de la aparición de la agorafobia es de entre el 30 y el 50%. Cada año, casi el 2% de adolescentes y adultos es diagnosticado de agorafobia, teniendo las mujeres el doble de probabilidad de experimentarla. La gravedad de la agorafobia es un determinante importante en el grado de discapacidad del individuo, independientemente de la presencia comórbida de un trastorno de pánico. Mas de un tercio de los individuos con agorafobia permanece completamente confinado en casa sin posibilidad de trabajar o con grandes limitaciones en su vida diaria.

 

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

La característica esencial del trastorno de ansiedad generalizada es la preocupación y ansiedad excesivas (en forma de anticipación) acerca de una serie de acontecimientos posibles o bien de actividades. Tal preocupación es desproporcionada con respecto al impacto real del suceso anticipado, resultándole difícil al paciente controlar esta aprensión y en mantenimiento de los pensamientos relacionados con la misma.

El trastorno de ansiedad generalizada se acompaña de, al menos, tres de los siguientes síntomas: inquietud o sensación de excitación o nerviosismo, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño.

La prevalencia anual del trastorno se sitúa entre el 1 y el 3,5%, siendo el riesgo de por vida muy superior de casi el 10%. Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los varones de experimentar ansiedad generalizada.

La expresión clínica del trastorno de ansiedad generalizada es relativamente constante a lo largo de la vida, y la preocupación excesiva perjudica a la capacidad del individuo para hacer las cosas de manera rápida y eficiente, ya que consume tiempo, energía y los síntomas asociados contribuyen al deterioro. Se ha de destacar que estas preocupaciones excesivas pueden afectar a la capacidad que tienen las personas con TAG de fomentar la confianza en sus hijos.

Tratamientos

Hoy día el tratamiento de la ansiedad es muy eficaz. No obstante, sin tratamiento los cuadros de ansiedad:

  • Tienden a hacerse crónicos.
  • Interfieren notablemente en la calidad de vida del paciente.
  • Los pacientes tienen mayor posibilidad de sufrir otros problemas médicos y psíquicos como la depresión y el consumo de alcohol.

Afortunadamente hoy en día, existen estrategias eficaces de actuación tanto a nivel de fármacos como psicoterapéutico.